Ayer sudé la gota gorda en el gym, y vaya que realmente me costó decidirme para ir. Tenía dos opciones: quedarme en la chamba para avanzar pendientes o ir a mi casa a ver tele junto a mi chico. Finalmente decidí por hacer algo de deporte y quemar las calorías de la pizza de ayer.
Luego de una hora de hard cardio y de sudar la gota gorda, me sentí saludable y quiza hasta un poco regia, solo un poco, mi baja autoestima respecto ami cuerpo no me permite más...
Al llegar a casa mi chico me esperaba para cenar por nuestro aniversario, copa de vino en mano y una suculenta pasta hecha por el en la ornilla...
Adiós a la gota gorda que sudé!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Por lo menos de animaste a ir, yo ya tiré la toalla con lo del gym.
ResponderEliminarLas pastas son deliciosas y más si te las prepara tu novio con todo cariño. El tema es que al día siguiente tengas la misma fuerza de voluntad para volver al gym y así cada día.
Basta de trabajar tanto, eso engorda!
RE